La llegada de las tiendas digitales al mercado del PC y consolas marcó un hito en el modelo de ventas. Comprar un juego se volvió tan sencillo como encender la consola, pagar y jugar casi de inmediato. Esta comodidad provocó un aumento en las compras impulsivas y transformó al formato digital de una opción alternativa a la norma dominante.
Actualmente, el 95% de las ventas de videojuegos son digitales, y en PC esta cifra asciende al 99%. Plataformas como Steam, Epic Games, Ubisoft Connect y EA Play, además de los sitios de keys y juegos gratuitos, han impulsado este modelo. Sin embargo, este avance ha tenido consecuencias graves para los consumidores.

Tabla de contenidos
Pérdida de derechos: propiedad y preservación en riesgo
El crecimiento del contenido digital trajo consigo un modelo que perjudica a los jugadores. El derecho a la propiedad, preservación y libre uso del producto está siendo sustituido por licencias revocables, acuerdos unilaterales y restricciones absurdas.
Los videojuegos ya no son medios de expresión artística, sino servicios diseñados para monetizar constantemente al usuario. Esta estrategia busca que el jugador nunca deje de gastar, mientras las compañías imponen condiciones arbitrarias sin respaldo legal a favor del consumidor.
Cómo las compañías están exterminando el formato físico
No se trata solo de una cuestión de preferencias. Las compañías están eliminando deliberadamente el formato físico mediante estrategias silenciosas. Se retiran bandejas de discos como en Xbox Series S o PS5 Pro, y Nintendo permite vender “Key Cards”, que no contienen el juego, solo el código de descarga.
Incluso en ediciones especiales como la de Doom: The Dark Ages o Ghost of Yōtei, ya no se incluye un disco, solo códigos. Xbox ha dado el siguiente paso: vender únicamente códigos de descarga en lugar de discos físicos.
El disco físico ya no garantiza contenido completo
Hoy en día, tener un disco no asegura que poseas el juego completo. Muchos títulos requieren conexión a internet para descargar parches o el contenido restante. Esto ocurre especialmente en PlayStation. Solo algunas compañías como CD Projekt Red y Rockstar Games siguen entregando el contenido completo, incluso si deben usar varios discos.
Sin embargo, incluso estos juegos no escapan a la amenaza del cierre de servidores o la revocación de licencias que dejan al disco inútil. El caso de Overwatch 1, que desapareció tras el lanzamiento de su secuela, es una prueba clara.
Acuerdos abusivos: destruye tu copia física
Ubisoft fue duramente criticada por su EULA (acuerdo de licencia) que obliga al usuario a destruir su copia física si el juego se retira del mercado. Aunque la compañía se excusó diciendo que la cláusula lleva más de 10 años y está “desactualizada”, la intención es clara: control total sobre el producto.
Y Ubisoft no es la única. Una lista publicada en Reddit incluye a Larian Studios, Square Enix, Bethesda, EA, Hoyoverse, Sega y Activision, entre otras, como compañías que imponen cláusulas similares. Aunque no son legalmente válidas, buscan intimidar y restringir al jugador.
Nintendo y la persecución al mercado de segunda mano
Nintendo también está endureciendo sus políticas. Varios jugadores reportan haber sido baneados por usar juegos comprados de segunda mano. Según los informes, esto se debe a que algunos cartuchos fueron utilizados para hacer copias ilegales, aunque no exista forma de distinguir una copia legal de una pirata.
Esto obliga al usuario a pasar por un proceso tedioso con soporte técnico, lo cual desalienta la compra de juegos físicos de segunda mano y refuerza el control de la empresa sobre el consumo.
El modelo de suscripción: rentar, no poseer
La eliminación del formato físico también favorece el modelo de suscripción, donde el jugador paga por acceso temporal. Game Pass, PlayStation Plus y Nintendo Switch Online promueven esta fórmula. Pero el usuario no es dueño de nada; los juegos pueden desaparecer del catálogo sin previo aviso.
Además, estas suscripciones suben de precio progresivamente, justo cuando las compañías detectan una base de usuarios estable, atrapándolos en un sistema sin propiedad real ni control sobre sus juegos.
Stop Killing Games: un movimiento por los derechos del jugador

Ante estos abusos, surge el movimiento Stop Killing Games, que exige el regreso de los derechos básicos del consumidor. Su propuesta es clara: que los juegos retirados o con servidores cerrados sigan siendo accesibles mediante versiones offline o medios de preservación legal.
Ya lograron reunir un millón de firmas para llevar su propuesta al Parlamento Europeo. Sin embargo, en América Latina aún no existe un organismo fuerte que defienda estos derechos. En México, la Profeco debería impulsar una entidad especializada en entretenimiento digital.
El lobby de las grandes compañías contra los derechos del consumidor

Video Games Europe, organización que representa a compañías como Ubisoft, Sony, Microsoft, EA, Nintendo, Square Enix y más, ha manifestado su oposición al movimiento Stop Killing Games. Su argumento principal: “Los jugadores no son dueños de sus juegos. Solo adquieren una licencia”.
Además, justifican que cerrar servidores o eliminar juegos es una decisión empresarial válida, y que los servidores privados no son una alternativa segura. Pero en el fondo, todo responde al mismo objetivo: reducir costos y maximizar ganancias.
Medios y streamers: aliados del sistema
Algunos medios y streamers también han adoptado una postura contra Stop Killing Games. El caso más notorio fue Pirate Software, quien criticó el movimiento por pedir “derechos que no existen”. Estas declaraciones le costaron miles de seguidores.
Además, ciertos medios afirman que el formato físico ya no vale la pena, desinformando a los consumidores y promoviendo el modelo digital como única opción válida. Pero esta narrativa solo favorece a quienes lucran con la obsolescencia programada.
La preservación digital también está en riesgo
Aunque plataformas como Steam o GOG permiten conservar juegos retirados, esto no garantiza su preservación a largo plazo. Si la tienda desaparece, tu biblioteca se va con ella. Ya ocurrió con servicios de películas y podría pasar con los juegos.
Ejemplo reciente: Warzone 2019 eliminó todos los skins pagos tras la llegada de Warzone 2. Nada impide que eso ocurra también con juegos físicos si dependen de descargas o activaciones en línea.
El futuro del formato físico está en tus manos
Vamos directo hacia la desaparición del formato físico, no solo en videojuegos, sino también en cine, música y literatura. El debate no es nostalgia, sino defender el derecho a poseer y preservar lo que compramos.
El movimiento Stop Killing Games no exige imposibles: busca que se respeten derechos básicos como el acceso, la propiedad y la preservación. Si no se presiona, las compañías seguirán imponiendo cláusulas abusivas que convierten nuestros juegos en productos descartables.
