Halloween: The Game es un título que disfruté mientras jugaba, pero que también me dejó una sensación bastante clara: conforme más descubres sus mecánicas, menos tiene que ofrecer.
Lo que inicialmente parece una propuesta interesante dentro del género del terror multijugador comienza a volverse rutinaria después de varias partidas. Llega un punto en el que la sorpresa desaparece y prácticamente todas las partidas se sienten iguales.
Esto es especialmente preocupante para un juego que pretende competir dentro de un género tan establecido como el de los multijugadores asimétricos.
A esto hay que añadirle problemas de optimización, rendimiento, inteligencia artificial y, sobre todo, un balance que actualmente favorece demasiado al jugador que controla a Michael Myers.
Y hay algo todavía más cuestionable: lanzar el juego con estos problemas mientras se ofrece una versión Deluxe con acceso anticipado.
Si el acceso anticipado es utilizado como incentivo para vender una edición más cara, el estudio debería asegurarse de que el juego se encuentra en condiciones suficientemente buenas para quienes decidieron pagar por adelantado.
Aun así, sería injusto decir que Halloween: The Game es un mal concepto. Todo lo contrario: hay aquí una propuesta con bastante potencial que, con los ajustes adecuados, podría convertirse en un competidor interesante dentro del género.
El problema es que actualmente ese potencial está enterrado debajo de demasiadas deficiencias.
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Una adaptación que entiende perfectamente a Halloween

Halloween: The Game es un multijugador de terror y supervivencia que sigue una fórmula similar a la popularizada por Dead by Daylight. Sin embargo, hay una diferencia fundamental: mientras otros juegos del género han construido su identidad alrededor de reunir diferentes franquicias de terror, este título apuesta directamente por adaptar la película original de Halloween de 1978.
Y aquí iLLFonic merece reconocimiento.El estudio se tomó muy en serio la adaptación.La estética de la época, los escenarios, los personajes, el tono de la película e incluso la banda sonora buscan reproducir la identidad de la obra original.Esto alcanza su mejor expresión en el modo para un jugador. Halloween: The Game tiene una campaña, aunque no deberíamos esperar una experiencia narrativa extensa. En realidad, funciona principalmente como una introducción a las mecánicas que posteriormente encontraremos en el multijugador.
Pero funciona sorprendentemente bien como adaptación. La campaña recrea algunos de los momentos más importantes de la película original y nos coloca directamente en el papel de Michael Myers para vivirlos desde una perspectiva jugable. Y esto es mucho más efectivo que simplemente insertar escenas de la película como cinemáticas.
El juego consigue trasladar al jugador a esos momentos de tensión y persecución que hicieron tan popular a Halloween, permitiendo experimentar de primera mano la sensación de acechar a las víctimas. Para cualquiera que haya visto la película de 1978, resulta fácil reconocer escenarios, situaciones y referencias.
Incluso se conservan algunos de los elementos más propios del cine slasher de aquella época, incluyendo desnudos discretos y referencias a las relaciones sexuales de los adolescentes.
Precisamente una de estas situaciones generó polémica durante el desarrollo del juego y llevó al estudio a retirar un minijuego relacionado con estas escenas. La intención original era hacer referencia a uno de los clichés más conocidos del género: en las películas slasher, el momento de intimidad suele preceder a la aparición del asesino.
Aunque iLLFonic terminó reconociendo que no había medido adecuadamente cómo podía interpretarse la situación, lo importante es que estos elementos forman parte del intento del juego por recrear el espíritu de la película original. Y en términos de fidelidad, el resultado es bastante satisfactorio.
Si viste Halloween de 1978, esta campaña consigue hacerte revivir algunos de sus momentos más reconocibles de una manera que pocas adaptaciones cinematográficas consiguen.
Jugar como Michael Myers es la mejor parte

A medida que avanzamos en la campaña conocemos mejor la propuesta jugable. Controlar a Michael Myers implica abandonar la idea tradicional de correr detrás de los enemigos y adoptar una estrategia basada en el acecho.
Michael camina lentamente y no puede perseguir a sus víctimas de la misma manera que un personaje convencional. Esa aparente desventaja se compensa mediante sus habilidades.
Una de ellas es el Modo Sombra, que permite atravesar determinadas puertas bloqueadas, desplazarse con mayor velocidad y localizar a las víctimas.
También existen otras habilidades destinadas a facilitar el acecho y determinar con mayor precisión la ubicación de los objetivos.
A esto se suma la barra de sed de sangre. Conforme Michael elimina víctimas, aumenta su nivel de sed de sangre y obtiene nuevas capacidades que lo convierten progresivamente en una amenaza mayor.
La idea funciona. El jugador no tiene que lanzarse inmediatamente contra sus víctimas. Tiene que observar, localizar, cortar comunicaciones, bloquear rutas y encontrar el momento adecuado para atacar. Es probablemente el aspecto más satisfactorio de la campaña. Pero tampoco podemos pedirle demasiado a este modo. Su principal función es enseñarnos las bases del juego y prepararnos para el multijugador. Podemos aumentar la dificultad y completar determinados desafíos para obtener recompensas, pero después de dominar sus mecánicas deja de ofrecer demasiados incentivos.
Un rendimiento que no está a la altura
El primero es su rendimiento. Resulta difícil justificar que un juego que ofrece acceso anticipado como incentivo para adquirir una edición Deluxe llegue al mercado con problemas tan evidentes de optimización.
Incluso utilizando hardware de gama alta, el juego presenta dificultades para mantener una tasa de frames estable. Hay bajones repentinos de rendimiento y problemas de stuttering, especialmente durante algunas animaciones de ejecuciones. Esto termina afectando directamente a la experiencia. Y no es el único problema técnico. La inteligencia artificial también deja bastante que desear.
Durante algunos momentos de persecución, los comportamientos de los enemigos resultan poco convincentes y esto perjudica precisamente una de las mecánicas que deberían ser más importantes: el acecho. El problema se vuelve todavía más evidente durante la parte final de la campaña, cuando la policía comienza a perseguir a Michael.
Aquí encontré varios bugs bastante evidentes y situaciones en las que la inteligencia artificial simplemente no reaccionaba de manera lógica. Podía enfrentarme directamente a los policías y eliminarlos uno por uno mientras otros enemigos permanecían cerca sin reaccionar adecuadamente. En un juego cuya principal virtud debería ser generar tensión, este tipo de problemas terminan destruyendo completamente la atmósfera.
El multijugador tiene problemas de equilibrio
Es en el multijugador donde Halloween: The Game comienza a mostrar que no todas sus mecánicas están correctamente implementadas.
La premisa es sencilla: un jugador controla a Michael Myers mientras los demás jugadores intentan sobrevivir y ayudar a otros personajes a escapar. Los supervivientes pueden interactuar con el escenario, utilizar herramientas y armas para detener temporalmente al asesino y recurrir a determinados NPC, solicitar ayuda policial o contactar con Loomis. En teoría, existen suficientes recursos para crear partidas interesantes.
El problema es que Michael tiene demasiadas ventajas. Prácticamente todo el diseño de los escenarios, las habilidades y los objetivos gira alrededor del asesino.
Las capacidades que aprendemos durante la campaña también están presentes en el multijugador, y algunas de ellas resultan excesivamente poderosas. La capacidad de Michael para localizar, perseguir y capturar supervivientes hace que muchas partidas terminen sintiéndose más como una cuestión de cuánto tiempo podrán resistir los jugadores que de una auténtica lucha equilibrada entre ambos bandos.
El Modo Sombra es particularmente problemático porque su tiempo de reutilización no parece suficientemente restrictivo. Michael puede aprovecharlo constantemente para mantener la presión sobre los supervivientes. Y cuando el asesino tiene tantas herramientas a su disposición, el margen de error de los jugadores que intentan escapar se vuelve demasiado pequeño.
Sobrevivir no es necesariamente ganar

Hay un detalle interesante en el diseño de Halloween: The Game. El objetivo no consiste exclusivamente en escapar. La victoria también está relacionada con conseguir que la mayor cantidad posible de supervivientes logre salir con vida. Incluso después de morir, el jugador puede continuar participando como observador y ayudar a los supervivientes que permanecen en la partida.
La idea es interesante y, sobre el papel, fomenta la cooperación. El problema es que en la práctica rara vez encontré partidas en las que los jugadores colaboraran realmente entre ellos. Con frecuencia cada superviviente termina intentando resolver la situación por su cuenta.
Y una vez que conoces las mecánicas, la estructura de las partidas comienza a resultar extremadamente predecible.
Ese es probablemente el mayor problema de todo el juego: la curva de aprendizaje es demasiado corta.
Después de unas cuantas partidas ya sabes cómo funcionan prácticamente todas las situaciones. Lo único que cambia realmente es el comportamiento de los jugadores. Algunos supervivientes intentan escapar rápidamente. Otros aprovechan los defectos del sistema para mantener ocupado a Michael durante prácticamente toda la partida. Incluso he encontrado jugadores que deliberadamente permanecen hasta los últimos minutos simplemente para demostrar cuánto dominan las mecánicas del juego. Esto puede resultar divertido durante un tiempo, pero también evidencia que el sistema necesita ajustes.
Un límite de tiempo demasiado largo
Otro problema importante es la duración de las partidas. El límite de tiempo resulta excesivo. Esto beneficia demasiado al jugador que controla a Michael y, al mismo tiempo, puede convertir la experiencia en algo tedioso para quienes quedan eliminados y tienen que permanecer como observadores.
El problema se agrava porque abandonar la partida implica perder la experiencia necesaria para subir de nivel y desbloquear recompensas y personajes. Por lo tanto, el jugador queda atrapado esperando. En un juego donde las partidas pueden volverse repetitivas rápidamente, esto es especialmente perjudicial. Si la experiencia ya empieza a sentirse rutinaria después de varias horas, obligar al jugador a permanecer durante toda una partida que prácticamente ya está decidida no ayuda precisamente a mantenerlo interesado.
Halloween: The Game es una buena propuesta que todavía no consigue convertirse en un buen juego.
Y la diferencia está precisamente en el potencial que tiene.
La adaptación de la película de 1978 es probablemente su mayor fortaleza. iLLFonic consiguió trasladar buena parte de la identidad visual, sonora y atmosférica de Halloween al videojuego, y la campaña demuestra que existe una base sólida sobre la que construir.
El problema está en el multijugador. El balance necesita ser revisado, Michael necesita recibir ajustes importantes, algunas habilidades necesitan mayores restricciones y la duración de las partidas debería reducirse.
También resulta indispensable solucionar los problemas de rendimiento, stuttering, bugs e inteligencia artificial. Pero existe un problema todavía mayor: la experiencia se vuelve rutinaria demasiado rápido. En un género basado precisamente en la tensión, la incertidumbre y la interacción entre jugadores, llegar rápidamente a un punto donde ya sabes cómo se desarrollará prácticamente cualquier partida es una señal de alarma.
Los jugadores ya están descubriendo las debilidades del sistema y utilizándolas para convertir algunas partidas en un auténtico chiste. iLLFonic necesita reaccionar rápido.
Porque Halloween: The Game tiene algo que muchos otros títulos multijugador no consiguen: una licencia extremadamente reconocible y una adaptación que demuestra verdadero respeto por el material original. Pero eso no será suficiente para mantener una comunidad activa.
Si el estudio consigue corregir sus problemas técnicos, mejorar el equilibrio y encontrar formas de hacer que cada partida sea menos predecible, Halloween: The Game podría convertirse en un competidor interesante dentro del género.
Si no lo hace, existe el riesgo de que los jugadores abandonen el título antes de que su potencial llegue a convertirse en una experiencia realmente sólida.
