Entre los juegos de terror hay un creciente número de producciones indie que buscan un espacio para destacar, pero muchas veces estas propuestas independientes se quedan en sustos baratos con jumpscares pensados principalmente para videoreacciones o que algún streamer famoso lo juegue en vivo para darle promoción. Son pocos los juegos que realmente quieren dar una propuesta estética y atmósfera única, desmarcándose de todo lo que está en tendencia. Y este es el caso de I Hate This Place; una propuesta interesante que maneja un estética tipo cómic que no se queda solamente en eso, sino que se hace participe en su jugabilidad.
Tabla de contenidos
Una Historia con fuente de origen

De entrada, I Hate This Place no es una propuesta única para los videojuegos; es basada en una serie de comics del mismo nombre que centra su historia en el que una pareja hereda una casa de campo en una graja en la que se verán involucrados eventos sobrenaturales. Del mismo modo la historia del comic se adapta al videojuego, pero esta vez con una nueva protagonista; Elena, quien está en búsqueda del paradero de su madre y junto a su amiga descubren la existencia de la secta del hombre cornudo.
Conforme avanza la trama vemos que en el campo que exploran hay búnkeres ocultos donde los miembros del culto hacen experimentos con el ADN del hombre cornudo y con ello dan origen a terribles criaturas. Junto a esto la amiga de elena se pierde y ahora hay otra tarea principal que perseguir. A lo largo de la aventura iremos conociendo a otros personajes, incluso a miembros del culto que nos darán más detalles sobre esta secta y los alrededores del campo.
Decisiones narrativas que arruinan la historia

El punto criticable de esta historia es que tiene todos los elementos para darnos un buen mundo de misterio y terror, pero no hay razón del porqué se tendría que añadir elementos de ciencia ficción como la experimentación con el ADN del hombre cornudo, cuando bien la existencia de estas criaturas se pudieron haber justificado con el propio ambiente místico del culto; de igual forma ni siquiera tiene que estar justificado, si se agregan sin dar detalles al respecto, aportaría mayor misterio y una atmosfera de suspenso y desconcierto que le otorga un fuerte componente de terror.
Jugabilidad con añadidos de supervivencia

En la jugabilidad estamos ante un survival horror isométrico con posibilidad de equipar varios tipos de armas que van desde pistolas, rifles y bate, granadas y dinamina. Pero todo esto se tiene que conseguir con elementos de crafteo, para fabricar cada una de estas armas debes de conseguir sus planos, de igual forma los recursos de supervivencia como botiquines se tienen que fabricar.
Lo bueno de todo esto es que los recursos son fáciles de encontrar, incluso será normal que lleves mochila llena y te veas obligado a almacenar materiales. Todo el crafteo se tiene que realizar en una mesa de trabajo las cuales están posicionadas en puntos específicos de los niveles; generalmente en habitaciones de guardado muy al estilo Resident Evil. Debes entrar a estas zonas de guardado porque es la única forma de salvar tu progreso. De lo contrario, si mueres regresarás a la última zona en la que guardaste y tendrás que hacer todo de nuevo.
Diseño de niveles y ritmo del juego

En este juego hay momentos en entornos abiertos donde puedes orientarte con el mapa, y marcar objetivos de misiones, incluso tendrás un espacio que puedes acondicionar para generar recursos y kits de supervivencias. Por otra parte hay momentos de entornos cerrados hay pocas pistas de lo que debes de hacer y el camino que debes seguir, no hay mapa que te guíe más que algunos puestos en paredes que te dan una leve idead de dónde estás posicionado.
A esto se le une que estos escenarios claustrofóbicos no están correctamente balanceados en cuanto a cantidad de enemigos, en algunas zonas hay demasiados, mientras que en otros rincones apenas hay algo de acción. Lo que en ocasiones nos hace pensar que lo hacen para añadir dificultad artificial, pero no se entiende el hecho que haya zonas vacías que le dan un ritmo muy irregular al juego, a veces es divertido, otras veces es frustrante, otra vez es muy aburrido y en más de una ocasión será tedioso encontrar pistas para resolver las misiones, y esto último es muy frecuente en entornos cerrados y lo peor de todo es que son espacios muy laberinticos. A esto se le añade que hay ciertos bugs que arruinan la experiencia de juego e incluso impiden el progreso de la partida.
I Hate This Place es un buen juego pero con fallas importantes
I Hate This Place es en sí un buen juego en el que si obviamos sus puntos más débiles nos asegura buenos momentos, su dificultad es pasable y los elementos jugables de otros géneros le dan un toque de supervivencia y terror que en muy pocos juegos se logra ver. El juego es corto, pudiéndose completar en un máximo de 10 horas, y hasta 12 horas si realizas todas las tareas secundarias. Sin embargo, a demás de los bugs tendrás que lidiar con controles torpes y un gunplay tosco y el sistema de sigilo no siempre funciona pues el enemigo puede detectarte sin importar que cauteloso fuiste.
